Euding Maeshiro: En el pub Voluntarios, el trago salva al Perú
Fundé mi primera empresa a los 19 años. Comenzamos haciendo sonido para grupos de música, pero poco a poco entramos a publicidad, hasta que un día hicimos el audio de un comercial de agua San Luis que ganó un premio -era el que tenía una chica desnuda-. Desde entonces, esa empresa comenzó a crecer", cuenta Euding Maeshiro.
¿Qué otras empresas ha hecho?
Primero me dediqué solo a eso. Luego entré al video. Pusimos una productora, Siete Samuráis, de comerciales. Luego nos expandimos a Bolivia, donde también tenemos una realizadora. Ahora también tengo otras empresas.
¿Estudió en la universidad?
No. Estudié música, con el maestro Madueño. Yo tocaba guitarra, por esto de hacer música para los comerciales.
Me contaba de un taller de liderazgo que fue importante para usted.
Sí. En 2003, un grupo de amigos hicimos un taller bien bonito. En la tercera parte nos teníamos que poner retos y metas para cumplir en tres meses, por ejemplo, en el estado físico, cuántos kilos bajar; en la familia, cómo van las relaciones; con los negocios, qué planes tomar; y, además, teníamos que fundar una empresa nueva. Y luego se medían los resultados buenos y malos.
¿Y qué hicieron?
Una empresa de licor de muña, que es la 'menta' peruana. Y ya estamos exportando. En ese mismo taller, todo el equipo tenía que crear una obra social, la que sea, pero que perdurara en el tiempo. Y así nació Voluntarios Pub. Todo esto, por supuesto, llevó al grupo al estrés máximo.
¿Qué taller es ese?
Lo trajeron de Estados Unidos. Se llama Life Simphony (www.lifesymphony.com). Yo fui de la sétima promoción. Pero no se pudo adaptar bien al mercado local y cerraron en la promoción 17. Yo pensé que no era posible que cerraran, porque era buenísimo. Entonces, hablé con ellos y les dije que yo podía manejarlo. Desde la promoción 17, lo he dirigido yo.
¿Usted tenía antes esa inquietud por la ayuda social?
Siempre, pero nunca lo había hecho. En ese taller, lo que uno hacía era plasmar esos sueños a la fuerza. Es como un gimnasio, en el que uno tiene al entrenador gritándole ¡uno más, uno más! Y el resultado es que uno aprende a manejar el estrés y su vida, y comprende que puede hacer todo a la vez. La típica excusa es que uno no tiene tiempo para hacer las cosas, porque está trabajando. Y así se abandonan los sueños.
¿Cómo empezó Voluntarios?
Lo hicimos con 3,190 dólares que puso el equipo. Buscamos un local que estuviera equipado. Aquí estuvo antes el Yastá, el Cassis y, antes, el Bola 8. El traspaso iba a costar 12 mil dólares, y acordamos con el dueño pagarlo en un año. Al comienzo, el personal éramos nosotros y la clientela eran nuestros amigos y otras promociones que también tenían obras sociales. La idea era que toda la utilidad de la empresa se destinara a obra social, y eso hicimos.
¿Fue fácil comenzar?
El primer mes lo pasamos medio mal. El segundo mes pasamos cadenas de e-mail. Pero, como sabíamos que la gente suele borrar esos correos, llamamos a un publicista de Leo Burnett para que nos dijera qué ponerle al correo para que la gente sí lo leyera. Y nos dijo 'El trago cambiará al Perú. Con un trago podrás levantar una pared, con dos se comprarán carpetas... Ven a Voluntarios Pub, donde todo lo que gastes en diversión se irá a obra social'. Y gracias a ese mail se llenó y empezamos a levantar. Hemos trabajado con varias organizaciones sociales.
¿Ahora quiénes trabajan aquí?
En el pub trabaja el personal básico, que pagamos, y los mozos son voluntarios. Y pronto vamos a convertirlo, también, en restaurante.
¿Tienen otros proyectos?
Sí. Uno que no llegó a levantar fue la Peña Voluntarios. Pero esa experiencia también nos enseñó. Otro que sí funcionó es el agua de mesa Voluntarios. Como no teníamos dinero para armar una planta, hablamos con unos inversionistas que se animaron a invertir en el asunto para que nos vendieran las botellas baratas. La utilidad financia un proyecto de ayuda para llevar agua a los poblados que no tienen agua.
¿De dónde saca tiempo para todo esto y sus empresas?
Las empresas las he delegado, pero hacemos reuniones semanales de directorio. Con todo eso tengo tiempo para hacer obra social. De hecho postulé al Congreso con la lista de Humberto Lay. Yo me había comprometido notarialmente a donar los sueldos de congresistas para obra social. Eran como 300 mil dólares en cinco años, suma que representa cien empresas como Voluntarios Pub, que pueden generar un chorro de dinero para obra social.
¿Le interesa en verdad la política?
Lo que me interesa es cambiar la política. Los peruanos tenemos que tomar conciencia de que somos los responsables de que haya corruptos ahí. Tenemos que hacernos responsables.